Monday, April 14, 2008

Programando muñecas


Siempre he pensado que la mejor muñeca es la más sencilla. Elijo la muñeca de trapo. No me convence eso de "programar muñecas"



No sé si os habéis dado cuenta, pero en la fábrica de Papa Noël hay un departamento de muñecas en el que los gnomos están enganchados en el proceso de fabricación como si fuese una linea continua de producción de automóviles.

Esas muñecas tienen distinto éxito... hay algunas que dicen "mamá y papá"... otras que beben un biberón y "se hacen pipí", otras te reclaman que las mezas... pero las que mejor son aceptadas por las niñas más sabias son las "muñecas de trapo". No "saben hacer nada" y lo hacen todo... porque excitan la imaginación de la moceta que la lleva en brazos, de la mano, la enseña a los papás y les explica... "Pepona está enfadada porque no la sacáis de paseo", "Pepona tiene novio"... "mirad cómo Pepona quiere daros un beso"... y los papás, "siguiendo el juego" crean miles de historias donde esa princesa logra príncipes azules, es rescatada por valientes guerreros, es una mamá diligente, un bebé... es cualquier cosa.

Los hombres grises vieron lo de la fábrica y lo que les gustó fue las muñecas complejas que casi parecían humanas e idearon un sistema que está siendo muy eficaz para introducir pautas de conducta reglada en la población... y multiplicar así las "muñecas programadas".

Idearon una caja boba que llamaron televisión... y observaron que la gente al verla se relajaba, tragaba como por ósmosis todo lo que ahí se decía e imitaba los modos que ahí se proponían.

"Lo dice la tele" pasó a ser el nuevo oráculo. No necesitaban ni predicadores ni formadores. Ella era todo y era omnipresente.

Además cambiaron los modelos: Triunfador: alto, simpático, saludable y ligón o bien homosexual, sin ataduras ni compromiso. Y el malo pasó a ser: Perdedor: amargado, que no se jala una rosca, raro, y heterosexual, fiel a su mujer porque no hay remedio y currante fracasado. Y la gente lo tragó.

La realidad: los mayores conflictos sociales, la mayor violencia doméstica, el mayor fracaso escolar, la propagación del SIDA y otras enfermedades, el suicidio y otras lacras se dan en el primer modelo que, en traducción desprogramada es: egoísta, sin escrúpulos, sin compromisos, y que se gobierna por el apetito.
Y ciertamente hay otro modelo que no aparece nunca en esa caja de "programación": Feliz: hombre y mujer fiel, enamorado, amante de sus hijos, con un trabajo sereno, una vivienda confortable pero sin lujo, paz familiar, cariño.

Los programadores de muñecas han reaccionado con legislaciones contra la "violencia doméstica y la discriminación", con el ocultamiento de datos y afirmando que ese porcentaje es aceptable en su proceso de fabricación. Su objetivo: que no exista el modelo "Feliz".

Pero los hombres y mujeres de siempre, los "no programados" ... si buscan elegir para sí la compañía adecuada te dicen: "será el hombre de mi vida", "será la madre de mis hijos"... "será para siempre"... añoran esa muñeca de trapo que tiene todo por decidir y toda una vida por compartir. Ambos saben que en ese sueño, heterosexual, fiel, amable, abierto a los hijos... cabe la poesía, caben las cenicientas, los príncipes azules, los matadores de dragones, los soñadores... ¡los enamorados!

Esa es la falla que no saben descubrir los "programadores"... el deseo íntimo de todo ser humano del enamoramiento, del amor en exclusiva, porque con tanta tele ellos mismos se han convencido que sólo existe su "mundo gris" sin esperanza.

frid

8 comments:

mercedes sáenz said...

Varios disparadores hay acá Frid. Tendríamos que hablar de muñecas y muñecos. Se intenta equiparar pensamientos en valor e intensidad de hombres y mujeres, sin que ello signifique que se logre. Individualizar los géneros, respetarlos por igual cada uno en la medida de su genética y de su entorno es un paso muy dificil que por los buenos medios habría que intentar. La fábrica de cirugía plástica (personalmente no la uso pero nada tengo contra ella) me da la impresión que no es sólamente una necesidad de verse más jóven. Casi todas las caras son iguales. Los gestos parecen no tener autonomía. Por momentos me parece una fábrica encubierta de un modelo que quieren establecer. Es un ejemplo liviano pero pánico me da lo que puede manipularse el pensamiento en cualquier forma subliminal. Para eso no se pide turno, no se usa bisturí, ni produce dolor.
El dolor más grande se paga con la historia. Tan luego del individuo y de su sociedad.Es un tema que da para largo y ancho del planeta. Un abrazo. Mercedes Sáenz

rasputinsky said...

Gracias por tus comentarios que son siempre reconfortantes. Te ofrezco mi humilde medio, aragonliberal.es, por si alguna vez quieres enviarnos algo para publicar.

Somos un grupo de amigos que queremos compatibilizar el pensamiento liberal y el cristianismo. Somos pro vida, pro familia y pro economía liberal. No somos libertarios... e intentamos de modo dialogado abrir líneas de pensamiento en esa dirección.

Intento ser respetuoso pero hablar claro, si es posible, de lo que es importante, de cada ser humano como un ser que tiene un valor irrepetible.

Federico

Cactus_Isa said...

Muy buena la refenrencia a Ende... La verdad esq exaspera ( se escribe así?) con su quiero tener más cosas ... Lo más triste es que hoy en dia existan personas cortadas x ese patrón... y yo tengo varias compañeras q son asi, unas muñequitas lindas con la cabeza hueca que sólo quieren tener más cosas... Me encanta ese libro ;). Un saludo

Rafa said...

Te voy a comentar que mi hija, hoy de treinta años, premio extraordinario de carrera, master en tasación de obras arte,poetisa prestigiosa,etc...,puedes visitar su blog:https:el vals de los elefantes.blogspot.com, se divertía jugando con papel de aluminio cuando tenía tan solo 4 añitos, y al preguntarle yo ¿hija qué haces?,me contestó toda tranquila, ay papá juego a imaginaciones. Nunca le tuve que empujar para estudiar, y jamás sacó un suspenso. Hoy trabaja por un sueldo miserable de 800 € en un periódico de Guadalajara. Lo intentó en Madrid, en un periódico nacional, y sí les interesó, pero le exigieron menos talento y más carne.¿Es necesario dar más explicaciones?. Visita su blog y después verás que estoy totalmente de acuerdo contigo.
Un saludo.

Clara y Pepe (los Chuquis) said...

Coincido con usted en muchos aspectos. La televisión realmente deja pocas cosas buenas y rescatables. Los buenos ejemplos casi ni se muestran, sólo lo malo es noticia. La violencia está en todas partes: en los videojuegos, en las películas(incluso las infantiles), en los dibujos, en la música...¿cómo no van a ser violentos los adolescentes y jóvenes?, si la vienen mamando desde muy pequeños.
De niña me encantaba jugar con pedacitos de maderas, que mi padre me traía de una carpintería. No tenían ningún valor material...fueron mis mejores juguetes!!
Saludos afectuosos desde Sudamérica.

frid said...

Rafa, coincides con Clara y Pepe... y conmigo que "los mejores juguetes" suelen ser sencillos. Mi caballo "era una escoba" y mis mundos eran más imaginarios que reales. Y es propio de los niños crecer "fomentanto la imaginación"... y "poco a poco" captando la realidad y la razón.

No exagero cuando hablo del "tener cosas"... si bien estoy convencido que en los niños que tienen "de todo" hay una especie de "atontamiento".

Mis amigos con la TV no tienen las cosas claras. Algunos la programan familiarmente, otros sucumben ante ella.

Los que sucumben sucumben con los hijos... y eso se nota.Llegan a casa cansados y ven "sin defensas" la caja tonta que más bien debería llamarse la "caja loca".

Gracias a todos.

Irene said...
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Irene said...

La muñeca rota.

Sentada tantos años

en una esquina

una vieja muñeca

siempre me mira.

Tenía la muñeca

cara de luna

y los ojitos verdes

verde aceituna.

Sus manos de porcelana

en el vestido se posan,

en su pelo ondulado

revolotean las mariposas.

Tenía la muñeca

los brazos rotos

la mirada ingenua

y los zapatos rojos.

La cogí entre mis dedos

con mucho cariño

arreglé sus bracitos

como cuando era un niño.

La muñeca ya sonríe,

ya no volverá a la esquina,

se queda junto a mi cama

para ver pasar mi vida.

Volver a página principal © Marisa Moreno, Spain