Sunday, April 06, 2008

La cordada.


Esta vez mi monte toma forma, es el Pimentalluelo (Huesca), pero podría ser en otro valle o en otra provincia aragonesa como el de la foto adjunta, o española... o e cualquier monte de la tierra...

Hoy había niebla en el valle, pero se veía claro que el Sol podría con ella. Por eso no me extrañó ver desde mi atalaya subir al montañero con sus compañeros camino hacia la cima.

Les entiendo, todavía las cumbres más altas están nevadas y han elegido un pico mediano que está, como un castillo, en medio del valle. Ahí dirigen sus pisadas.

Ya han montado la cordada. Y, sin pensarlo apenas, adelante y atrás se han situado los más veteranos. El paso se fija pensando en el equipo. Todos han de llegar y han de llegar relajados. Sin decirse palabras se toman decisiones, decisiones pensando en el compañero. Por eso, cuando llevan un rato caminando, como quien se despista, uno de los veteranos detiene el paso y hace que todos se fijen en un paisaje de especial belleza. Es entonces cuando yo, "cordero vanidoso", me asomo por el collado y estiro el cuello. Pero "es un fracaso mi intento". Se paran a contemplar ese haya centenaria, el roble que anuncia más de cuatrocientos años de historia, el doloroso movimiento de los estratos que lleva casi a la vertical capas que nacieron en la plácida horizontal de un lago.

Es una lección para mi vanidad. Sí, cordero enriscado, pero cordero al fin y al cabo. Si ven una cabra montesa la señalan incluso los menos expertos... es lo que naturalmente esperan. A mí, salvaje antes domado... me ven como algo extraño. Una oveja ¿sin pastor? Ah... si les hablase de los "hombres grises" y de "Lunáticus".

Hay algo extraño en la ciudad del valle que ha hecho que los que antes éramos rebaño manso, cada vez nos sintamos menos cercanos a los humanos. Han subvertido el orden de las cosas... primero nos domaron prometiéndonos sus cuidados. De vez en cuando uno de los nuestros era sacrificado, pero "normalmente" el ganado era bien alimentado y cuidado por su leche y por su lana. Había un equilibrio pastor y rebaño. Ahora, cuando nos han acostumbrado a su compañía, cuando nos han acostumbrado a que ellos velaban por nuestra vida... nos han soltado al oso y al lobo salvajes que nos hacen verdaderos estragos. ¿De qué vale que le paguen al pastor el daño, si no nos han dejado retornar a la vida salvaje? Algunos de los nuestros dicen que los humanos han roto el contrato ancestral por el que nos domaron.

Pero dejando de pensar como oveja, además del montañero y su cordada... ahora suben al monte personajes que no vienen tanto por la belleza del lugar sino por auto-afirmar su poderío. Parecen de colores por su bandera, creo que es la serpiente de colores su emblema. Hablan en lenguaje extranjero y hacen ademán de conquista. Se han apropiado de todos los montes aragoneses, navarros y cántabros, e incluso los riojanos. Su mirar no es de amor, no es de paz, no es de éxtasis... es de odio a lo ajeno, de dominio de territorio, de estrategia de conquista. Yo les huyo, no les entiendo. Tanta tristeza y tanto resquemor en el monte que abre a todos sus puertas. Son hombres "muy grises" porque se sienten "muy especiales".

Y es muy triste, para el que exalta su raza, comprobar por las mañanas en el espejo que la imagen que le devuelve el espejo es la de "otro ser humano" que rezuma tristeza. ¿Especiales? ¿Distintos? ¿No serían más felices abriendo su interior a los demás humanos?

Mucha pena da ver las cordadas de seres humanos cruzarse. Los hombres grises han puesto una barrera al diálogo. Sabiendo la misma lengua han optado por realzar la diferencia. Babeles del siglo XXI y una sombra de "grises" en nuestra montaña.

frid

2 comments:

mercedes sáenz said...

Muy buen texto paseador y observador de las montañas! En esa secuencia de los hombres grises, la brújula no se aparta de su norte y sigue viéndose la reflexión y el pensamiento que va más allá de ese tema. Un abrazo. Mercedes Sáenz

frid said...

Mercedes: es preciso inquietar a la gente para que construya "espacios de paz". No es fácil. Por eso me empeñé, con unos amigos en sacar un periódico digital aragonliberal.es en el que defendemos la vida y la familia... y buscamos promover la iniciativa civil. Hay que crear sociedad civil, fuerte, recia, que se sepa señora de su espacio... y que dialogue con fuerza con los poderes públicos para que la vida se construya "de abajo arriba" y no desde el "estatalismo"... de arriba abajo... "inventando realidades".