Saturday, May 17, 2008

El odiador arrepentido.

Esta historia no puede quedar así. Me niego a creer que alguien de aquellos odiadores, manchadas sus manos de sangre, no pudo arrepentirse. En algún caso ocurrió... y en nuestra historia ¿por qué no?

Habían estado bebiendo, repitiéndose como siempre ese estribillo ¿Verdad que se lo merecían, verdad? Pero él no pudo tomar la última copa. Algo le vino a la memoria, historias y juegos de niños. Vio en un instante con claridad meridiana con quienes se divertía de crío y cayó.

Volvió a su casa viendo caras, ahí estaban unos y otros, también Diego, Arturo e Ismael encaramados al árbol para robar nidos,... cosas de niños.

Noche agitada, caras y caras que le miraban sin decir nada... salió de casa de madrugada, se aclaró con el agua fría del arroyo... y vio por un instante que destilaba en rojo... por un momento era como si nada se moviese salvo las voces de unos niños que se bañaban en la poza, chapoteos y risas... y caras, las mismas caras.

Decidió despejarse subiendo al monte, a lo alto... encontró un viejo sendero que llevaba a una borda abandonada... las nubes formaban figuras que luego se deshilachaban... le parecieron caras... caras de niños que iban a la busca del tesoro por aquella senda, carreras, risas y caras... las mismas caras.

Se hizo de noche, la luna asomó pacífica y en una mancha lunera, no sabe cómo pensó en el eterno peregrinaje de Caín... y le cayó una lágrima. Agua cristalina, rostros reflejados, caras asombradas oyendo historias lunares con los ojos bien abiertos, ilusión, caras... y las mismas caras.

Llorando se acercó, ya de noche, a una casa. Aldabonazo. Se entorna la puerta... "Padre... yo me acuso..."

Amanece. Un hombre sale del pueblo con un hatillo a la espalda. Parece contento, como si no llevase carga.

En las casas de Diego, Arturo e Ismael una nota: "Ya se que me habéis perdonado, pero lo que debéis saber es que me he arrepentido y he llorado..."

No puede dejar de ver las caras, pero ahora, después de lloradas, se sabe redimido aunque se sabe también, como Caín, siempre en camino, aunque agradecido de no ser un Judas... hay esperanza, podrá mimar y cuidar otras vidas.

Ahora está agradecido y con el dolor alimenta nueva vida. Sus ojos asombran por su mirar que cala hondo y sin hablar siempre pregunta.

Ante esos ojos el alma siente que no cabe nunca decir mentira.

frid

2 comments:

mercedes sáenz said...

Es una forma de establecer amigablemente conceptos Frid. Me gusta cómo está escrito. Conversaría de algunas cosas porque su profundidad, discutida y aceptada, merecería y renglón aparte. A mi me gusta el perdón Frid. A veces es lo único que permite seguir y construir. Un abrazo. Mercedes

Rosario said...

HOLA FRID...QUE SORPRESA.MUCHAS VECES HABIA VISTO ESTE BLOG Y POR PRIMERA VEZ ENTRO, NO SABIA QUE ERA TUYO, MUY LINDO LO QUE ESCRIBISTES. EL COMETER FALTAS Y LUEGO TENER EL DOLOR DEL PECADO, PARA SEGUIDO DE LA CONFECION SER TOTALMENTE PERDONADOS.QUE SUERTE!!
SALUDOS!!!!