Sunday, March 16, 2008

En otra Galaxia (6). Los héroes.

A Leona que me ha sugerido que no me olvide de mencionar la resistencia ante la Ciudad del Relativismo. Los unos mandan serpientes de colores que engañan incautos, los otros, los héroes, combaten ganando corazones y sembrando ilusiones.

La resistencia. Los héroes.

Siempre hay un grupo inquieto en la sociedad, auténticos amigos de la libertad. Algunos provienen de la ciudad del relativismo... no creen en Dios pero se han dado cuenta de que "el relativismo es una mentira"... son amigos de la palabra dada, de la promesa... y del amor que dura para siempre. Empezaron a distanciarse de la Ciudad marmórea al sentir la punzada del amor y comprobar que ahí, en esa ciudad se incita la deslealtad y los amoríos.

El corazón siempre ha sido un punto débil en la ciudad de las sombras... y, de hecho, están experimentando seres humanos sin esa víscera... pero por muy mecánico que sea el motor de la sangre... el corazón busca su lugar incluso en esa mecánica pieza.

Pero la mayoría de los resistentes, de los héroes, son personas que provienen de la Selva. Dicen, oh paradoja, que para saber que Dios existe basta ver un amanecer, una gota de rocío resbalar en una hoja de roble, mirar al rebeco enriscado... o ver a su amada, a su hijo en brazos de su madre... a su abuelo trabajando en el taller a la luz de la tarde mientras el sol hace resaltar el polvo de la habitación como si fuesen nubes de plata.

Pero unos y otros se han impuesto una misión... "predicar la libertad", explicar que más vale una vida corta con honra que una vida larga sin amor... y que una vida llena es el mayor tesoro para las noches al fuego.

Su mayor éxito, en las ciudades de la selva, lo cosechan en las tertulias en torno al fuego... cuando narran sus aventuras, sus escaladas a la montaña, sus amores, las historias de sus padres y abuelos, las guerras ancestrales... en ese momento notan cómo los corazones de niños y de doncellas se llenan de amor, valor y miedo... y saben que han despertado en todos ellos el corazón, la mejor vacuna contra el mal que ellos llaman de "perder la conciencia".

En sus incursiones a la Ciudad de los muertos vivientes, como ellos lo llaman, corren serios peligros. Van como proveedores y dejan caer en los mercados libros de cuentos, novelas, Biblias, tiras cómicas, y figuras simbólicas de especial belleza.

La mayoría de esos objetos son barridos y triturados en el gran horno del reciclaje... pero algunos son recogidos por los más sencillos de los habitantes de la Ciudad del relativismo e incitan el virus de la "curiosidad"... y alimentan poco a poco el sentir del corazón y el despertar de la conciencia.

Algunos de los resistentes que se introdujeron en la Ciudad del Relativismo, la gran mayoría de los que reinciden... son capturados y sacrificados en la fábrica de ciudadanos para experimentar con material humano... o en la de reciclaje para evitar el calentamiento global. De ellos siempre se sabe en la selva su destino.

Cuando un héroe muere... aquel día el atardecer es más bonito, los árboles del bosque se dejan balancear de un modo más musical y, los que entienden el lenguaje del bosque, escuchan una canción de triunfo, como si un carro llevase hacia el cielo un nuevo intercesor por el auténtico reino de los hombres.

Y las leyendas recogen sus nombres y más corazones despiertan.

En las ciudades que habitan en la selva hay esperanza. No dominan el mundo, pero sí que son los dueños de la alegría, la imaginación y la armonía.

Y los abuelos tallan entonces hermosas figuras al destello del sol de la tarde, en madera de roble que hacen que el mirar de los hombres avive una gran esperanza.

Ah, se me olvidaba, las serpientes de colores, reinas de la mentira, son normalmente aniquiladas en las ciudades de la Selva, no se ven con buenos ojos ya que se sabe que si se deja que hablen primero el engaño es más fácil.

frid

1 comment:

Anonymous said...

http://miprimerveneno.blogspot.com