Thursday, November 20, 2008

Árbol caído


Es una historia verdadera pero merecería ser un cuento, porque los cuentos son sueños... y el árbol seguiría en pié.

Hace tiempo, en la calle del Coso, en Zaragoza, se erguían altos y lozanos unos Plataneros que con sus ramas despuntaban hacia el cielo. Eran el orgullo de la calle, si bien... de vez en cuando, con unas grandes grúas, las ramas que se acercaban a las ventanas eran podadas.

Los vecinos amaban esos árboles, pero en la calle. No querían que un día la rama, atrevida y curiosa, asomada por la ventana... entrara juguetona a la habitación de los niños... porque en invierno habría que cerrar y calentar el cubículo de la vida humana.

Árboles fuera... niños mirando por la ventana y soñando que eran los palos mayores de barcos que navegaban por el Ebro hasta el Mediterráneo. Quizá algún niño de esos es hoy marino. Otros recordarían sus veranos en el Pirineo y multiplicarían el árbol en multitud enmarañada con las ramas muy prietas por las que el ardilla juguetera huyendo de la astuta zorra.

Un tiempo hubo que la sensibilidad vecinal se hizo muy grande... entre los vecinos de otros barrios. Y, cuando llegaba la hora de la poda, necesaria para compatibilizar la vida del árbol con la vida de los vecinos de la calle, surguían manifestaciones de protesta, cartas al director, mociones municipales... un guirigay nada pequeño por unas "ramitas" porque era "sangrar al árbol", "hacerlo sufrir de modo innecesario".

Ha pasado el tiempo y, este otoño, un día he mirado y he visto los árboles hechos leña. Hoy, curiosamente, gobiernan los que antes protestaban. Y, como es obvio, no se han manifestado.

Es cierto... "el árbol" ya no sufre... es un tocón desmochado.

Se ha hecho silencio en el mirar de los niños desde los pisos del Coso. Sus ojos pueden ver el cielo sin trabas, pero ya no están esas ramas por las que, en sus sueños, trepaban a mundos imaginarios.

Hoy hay más asfalto, más cemento. El Coso de Zaragoza es más urbano.

Plazas duras, calles duras, árboles cortados... y lo que más me duele es que aquellos que los defendieron, tengan el alma seca, sean como postes hechos de madera sin alma que lleve la savia por sus vasos.

Hoy estoy triste porque los amantes del árbol mintieron... lo talaron.

frid

1 comment:

mercedes sáenz said...

Me encantó. Está escrito con mucha poesía. El símbolo del árbol es muy fuerte y en ello no voy a detenerme porque aquí hay suficiente. Felicitaciones. Otro abrazo virtual Frid. Mercedes