Thursday, November 20, 2008

Iconos de Cristo (II) Los niños.


Me ha emocionado leer cómo a la Madre Teresa de Calcuta, Jesús le pone en el corazón la preocupación de los niños de la calle, que no le conocen y pecan casi por ignorancia.

Duele oír al Señor, adulto, que al que escandaliza a un niño "más le valdría que le colgaran una piedra de molino y se echase al mar". ¡Terrible matar el alma de un niño, hacerle perder la inocencia!

Dios ama especialmente a los niños y a los que viven frente a él "vida de infancia", que es algo muy recio. Y eso lo notamos los seres humanos, "imagen de Dios" en la protección que hacemos de los niños. Siempre están en la boca de la gente civilizada: "que si programas en horario infantil, que si evitar juegos que fomenten la violencia, que si no debemos dejarlos sólos en el vehículo, que si su salud y alimentación es sana".... pero...

Hay "peros" en la actitud del hombre ante el divorcio: "Drama infantil, angustia, escándalo... porque los padres no se amaron lo suficiente"...

Y la "escala de valores"... el niño "puede esperar" al coche, a la segunda vivienda, a las vacaciones en tierras exóticas; y el "hermanito" ¡qué caro está el hermanito!

Y lo que ven en la calle, y lo que quieren enseñarle nuestros políticos... "escándalo y corrupción de menores" confundiendo formación con "no poner riendas a los sentimientos".

Iconos vivos, pero rotos, perdida la inocencia y entrando en la adolescencia sin valores, sin recursos morales, sin saber qué es el bien, juzgando si es su padre, su madre o su nuevo padre el bueno o el malo, viendo como natural la porquería televisiva...

Iconos rotos con difícil remiendo porque el alma perdió la inocencia, porque el niño perdió la confianza, porque el mal y el bien se mostraron con toda su crudeza.

Dicen: "para que no sufra remordimientos, nos hemos cargado su conciencia". Los que lo dicen ¿fueron niños, o fueron enfermos de la cabeza?

Porque la conciencia de bien y de mal, unida al amor de los padres se estabiliza con el perdón, con el arrepentimiento... y así se aprende que Dios, que nos quiere más que nuestros padres, siempre está a nuestro lado para perdonar, ayudar, amar... ternura de Dios derramada entre la ternura y sencillez de la infancia.

No es de extrañar que Teresa de Calcuta tuviese urgencia para mostrar el rostro de Dios en la infancia.

frid

1 comment:

mercedes sáenz said...

Me preguntaron una vez quién me hubiera gustado ser. Quien me hubieran pedido, pero bien contesté. Ante la insistencia dije Teresa de Calcuta. Esto que dices de los niños es tal cual y las sociedades se ocupan de desbastar su infancia. Muy bueno Caminos. Otro abrazo virtual. Mercedes